El Hórreo es una de las más típicas construcciones de la Galicia rural.
Situados normalmente al lado de las viviendas, los hórreos se han utilizado tradicionalmente para almacenar y secar el maíz, asi como otros productos del campo. Su origen es incierto, aunque se encuentran referencias a construcciones de este tipo ya en el s.I a.C.
Aunque la tipología de los hórreos puede variar ligeramente según las zonas de Galicia y Asturias, todos mantienen una serie de características comunes.
Son espacios generalmente rectangulares, aunque también los hay cuadrados (más habituales en Asturias), circulares o en L, con cerramiento de piedra y madera, no totalmente opaco si no con ranuras que permitan la ventilación. Se apoyan sobre unos pies, también de piedra, que aislan el espacio donde se contiene el grano del suelo. En estos pies se colocan unas muelas cuya función es proteger el grano de los distintos roedores.
La cubierta, a dos aguas, puede ser de teja, granito o paja, y suele estar rematada con adornos en forma de pináculos, cruces e incluso imágenes escultóricas.
El Municipio de Meaño cuenta con un gran número de hórreos, no en vano la actividad agrícola ha sido tradicionalmente un importante pilar económico del Concello. La tipología más habitual es la del hórreo rectangular, de piedra y madera, y con cubierta de teja. Merece especial atención, por su tamaño y su forma en L, un hórreo situado en la Parroquia de Simes.


